¿Por qué y para qué la RENEA?

A partir de 1985, se inicia en el país un proceso, creciente y diferencial, de incorporación de la dimensión ambiental en las actividades educativas y culturales de los más diversos niveles y ámbitos académicos e institucionales. En particular, en los espacios educativos, tanto formales como no formales, se han desarrollado múltiples experiencias y acciones con creciente contenido ambiental que han alcanzado variados resultados y niveles de continuidad.

Son variadas las instituciones que han desarrollado y desarrollan acciones y proyectos de Educación Ambiental: la Administración Nacional de Educación Pública y los Consejos Desconcentrados, unidades académicas y facultades de la Universidad de la República, Ministerios y Empresas del Estado; Intendencias, ONG`s, Comisiones Vecinales, Sindicatos, Empresas Privadas, entre otras.

Toda esa importante actividad debería contar con mayores niveles o ámbitos de encuentro y coordinación que permitan potenciar y multiplicar los impactos y evitar, particularmente, en jóvenes y niños, posibles mensajes erróneos o contradictorios.

Este hecho resulta particularmente importante, en la medida que entendamos a la Educación Ambiental como un proceso mediante el cual se adquieren conocimientos, que permitan modificar actitudes y comportamientos, individuales y colectivos, para mejorar las relaciones entre las actividades humanas y, de éstas, con el entorno; dicho de otro modo, adquirir habilidades para potenciar un desarrollo humano sustentable en la búsqueda de una mejora sostenida de la calidad de vida social.

Por otra parte, en el Programa 21, aprobado en la Conferencia de Río 92, en su numeral 36.5 del Cap “C” se exhorta a los gobiernos signatarios, que asuman de manera expresa, la adopción de medidas para una acción coordinada en materia de Educación Ambiental; en procura de un mejoramiento sostenido de las condiciones de vida social, promoviendo a tal fin, la identificación y creación de los espacios institucionales que entiendan necesarios. Asimismo, en diciembre de 2004, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 57/254 relativa al Decenio de las Naciones Unidas para la Educación con miras al Desarrollo Sostenible (2005-2014), la que motiva, prepara e involucra a los individuos y grupos sociales en la reflexión sobre nuestro modo de vida, en la toma de decisiones informadas y en el establecimiento de vías para avanzar hacia un mundo mejor.

Nuestro país ha participado en éstos y otros eventos internacionales de debate y análisis de temas específicos de la educación curricular así como de los temas educativos que, como la educación ambiental, atraviesan el sistema en forma transversal. Junto a la comunidad internacional ha manifestado con énfasis su adhesión y compromiso de tomar medidas para una acción coordinada en materia de educación ambiental, en procura de un mejoramiento sostenido de las condiciones de vida social.

En este marco, en el mes de agosto del año 2005, fue creada e instalada la RED NACIONAL DE EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA EL DESARROLLO HUMANO SUSTENTABLE. La misma ha sido convocada por el Ministerios de Educación y Cultura, el Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) y la Universidad de la República con el cometido de crear un espacio de encuentro, programación y actuación coordinada de las instituciones que desarrollan actividades de Educación Ambiental en el país.

¿Quiénes somos?

Además de los organismos convocantes, actualmente integran la Red delegados de un número importante de instituciones, organizaciones y programas dedicados a desarrollar acciones y actividades de educación ambiental en los más diversos ámbitos de actuación: educativo, municipal, laboral, empresarial y sociedad civil en su conjunto.

Para el cumplimiento de sus cometidos se ha promovido la integración a la RENEA de los más diversos niveles y ámbitos académicos e institucionales involucrados en el tema por lo cual constituye un espacio plural, abierto, de funcionamiento horizontal, no supeditado a jerarquía alguna, cuyas líneas de acción se definen por acuerdo de sus integrantes en un marco de respeto y tolerancia a la diversidad de orientaciones y perfiles institucionales que sustentan sus integrantes.

¿Cómo hacer para integrar la RENEA?

La inclusión en la RENEA es de carácter institucional. Para integrarla basta con que la institución interesada manifieste formalmente la adhesión a sus cometidos y designe dos delegados (Titular y Alterno, respectivamente) que se incorporen a la misma en su representación.